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El presentador que irrumpió en la política hondureña con discurso anticorrupción

El presentador que irrumpió en la política hondureña con discurso anticorrupción

Salvador Alejandro César Nasralla Salum, nacido el 30 de enero de 1953 en Tegucigalpa, Honduras, es un político, empresario y presentador hondureño de 72 años. Hijo de Alejandro Nasralla y Alicia Salum —chilena de ascendencia libanesa— posee las nacionalidades hondureña y chilena. Está casado con Iroshka Elvir, ex Miss Honduras, y profesa la fe evangélica. Su figura pública se caracteriza por un estilo directo y una narrativa marcada por la lucha contra la corrupción.

Su incursión formal en la política inició en 2012 con la creación del Partido Anticorrupción (PAC), una propuesta que prometía confrontar a las élites tradicionales. Con ese vehículo participó en las elecciones presidenciales de 2013 y 2017. En este último proceso se declaró ganador frente a Juan Orlando Hernández; sin embargo, el Tribunal Supremo Electoral otorgó el triunfo a Hernández en medio de denuncias de fraude señaladas incluso por la OEA. Aquella crisis elevó su presencia nacional, pero también lo colocó ante cuestionamientos sobre su capacidad de liderazgo dentro de estructuras políticas formales.

Los conflictos internos en el PAC se intensificaron. Dirigentes del partido lo acusaron de ejercer un control excesivo, lo que provocó rupturas y su salida definitiva del movimiento. Tras ese episodio, Nasralla creó en 2019 el Partido Salvador de Honduras (PSH). Con esta nueva organización estableció una alianza electoral con Libre en 2021, un pacto que lo llevó a ocupar la posición de Primer Designado Presidencial entre 2022 y 2024 en el gobierno de Xiomara Castro. Durante ese periodo mantuvo una posición pública altamente crítica hacia decisiones del Ejecutivo y afirmó que su prioridad era la transparencia. Su figura, sin embargo, enfrenta uno de sus mayores desafíos: la pérdida de credibilidad. La sucesión de partidos —PAC, PSH y ahora su llegada al Partido Liberal como candidato presidencial— alimenta la percepción de inestabilidad y debilita su imagen de firmeza ideológica. Sectores políticos señalan que su discurso anticorrupción no logra sostenerse frente a tantos cambios de bandera electoral.

Además, su trayectoria pública incluye diversas controversias. En 2024 organizaciones feministas y la Secretaría de la Mujer lo denunciaron por comentarios considerados misóginos hacia Rixi Moncada y por insinuar una relación sentimental entre ella y Manuel Zelaya, lo que se catalogó como violencia política contra las mujeres. En 2025el vicecanciller Gerardo Torres lo comparó públicamente con Jeffrey Epstein, una acusación, que desató un intenso debate nacional.

A pesar de las polémicas y del desgaste provocado por sus constantes mudanzas políticas, Salvador Nasralla conserva apoyo en sectores urbanos desencantados con la clase política tradicional. Su pasado mediático, su estilo frontal y su insistencia en exponer casos de corrupción lo mantienen dentro del escenario político. Ahora vuelve al proceso electoral como candidato del Partido Liberal, aunque con un nivel de credibilidad más frágil que en sus primeras apariciones públicas

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